Los programas de Mentorado constituyen una de las actividades más valoradas para las principales escuelas de negocios. Su importancia estriba en las sólidas relaciones que se forjan entre mentores y pupilos (o mentorandos), creando paulatinamente una densa red de contactos, cuyos vínculos se proyectan a través de generaciones.

La clave del éxito de estos programas está en los vínculos mentores-pupilos que se establecen durante el tiempo de formación y que, en no pocas ocasiones, tienden a prolongarse a lo largo de los años. Así, mentores guían a pupilos que, a su vez, se convierten en mentores de sus pupilos a los que presentan sus antiguos mentores, y así sucesivamente. Es más, el capital social que aportan a esta red no consta solo de alumnos y exalumnos, sino también de las amistades y contactos profesionales que cada uno posee y que, al final, se comparten en mayor o menor medida. Son todas estas relaciones las que, con el tiempo, proporcionan un auténtico y eficaz networking que repercuten tanto en la evolución personal, como en las propias relaciones sociales y profesionales. Además de todo ello, el Mentorado supone una oportunidad inestimable para la captación de talento y diseminación de currículums a través de las redes de contactos. Con una red tan densa, siempre hay alguien que conozca a alguien.

Pero el Mentorado no solo es eficaz para la creación de redes de contactos, sino que también lo es como herramienta para la transmisión y adquisición de conocimientos. Los mentores transmiten su mayor experiencia y conocimiento profesional a los pupilos, mientras que estos aportan a sus mentores novedades y empuje personal. En un entorno donde los conocimientos evolucionan y cambian con rapidez la estrategia más eficaz no es solo el conocimiento formalmente aprendido, sino sobre todo el que se adquiere a través del acceso inmediato a las personas que saben o que conocen a personas que saben y con las que pueden ponernos en contacto para adquirirlo.

Finalmente, el Mentorado supone también una herramienta de gran valor para el sostenimiento e incremento de la reputación Institucional y personal. Cuanto mayor y mejor es la fama de los profesionales que en ella se forman, mayor y mejor la reputación de la Escuela y de los individuos que acuden a ella para formarse. Este es un mecanismo de retroalimentación en el que Escuela y alumnos se defienden haciendo que se sientan orgullosos de su pertenencia.

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Nace el Programa de Mentorado del Máster de Inteligencia Económica