Uzbekistán, situado en el corazón de Asia Central, engloba con sus 27 millones de habitantes, la mitad de la población, de las cinco repúblicas centroasiáticas independizadas de la Unión Soviética a inicios de la década de 1990. Por otra parte es el único país entre ellos que comparte frontera con todos los demás.

Con una nutrida asistencia de público, el pasado Miércoles 14 de Junio tuvo lugar el Primer Foro Empresarial Hispano-Uzbeko, organizado por La SEI y el ICFS, gracias a la gentileza del madrileño despacho de abogados Cremades-Calvo-Sotelo.

Ejerció de moderador del acto, Don Carlos Uriarte, Asesor del mismo despacho.

Intervino el Primer Secretario de la Embajada de Uzbekistán, Rajmatullah Nurimbetov, quien gloso los principales desafíos del país a casi 26 años de su independencia de la Unión Soviética. Tras sus palabras, continuo el director del ICFS, Manuel de Juan Espinosa, que debatió brevemente sobre las oportunidades que supone el país para el marco de la nueva ruta de la seda. Jesús Gil Fuensanta hablo de la principal ruta turística del país, que el considero con la forma de una letra “L”, donde el eje principal es la marca Samarcanda, como demuestra desde hace largos siglos siendo el epicentro de la civilización “mesopotámica” de la zona, junto a Bujara y Jiva; gloso además las oportunidades que supone el museo de arte moderno Savitsky de Nukus, la cueva de Teshik Tash en el valle de Sirjandarya o los enclaves deportivos en el valle de Fergana. Después Carlos de Uriarte continuo con una breve explicación sobre las características fisico-politicas del país, haciendo especial hincapié en el reciente encuentro que tuvo lugar entre nuestro monarca Felipe VI y el reciente presidente uzbeko Shavkat Mirziyayev, haciendo especialmente un énfasis especial en el buen relevo generacional que ambos suponen para los respectivos países. Cerró el acto, la comunicación ofrecida por Fernando Molina, Director General de la Ruta de la Seda para España, quien manifestó la gran oportunidad que encuentra nuestro país dentro de la planteada Nueva Ruta de la Seda, a la cual se han adherido por el momento 17 países, y que la Península Ibérica, supone el extremo de esa nueva ruta.

Con grandes reservas de gas y minerales claves (oro, por ejemplo), Uzbekistán está considerado actualmente uno de los países centroasiáticos más estables, sin presencia de ataques de bandidaje o takfiris en su territorio. Por otra parte fue el país con mayoría musulmana que más medallas obtuvo en los juegos olímpicos de Brasil (de facto es la primera potencia mundial de boxeo), un contraste con su relativo numero bajo (en comparación con otros orígenes) de integrantes uzbekos entre movimientos salafistas o takfiries como Al Qaeda o el Daesh: un numero semejante a los miembros “españoles”. El país aun cuenta con otros desafíos en ciernes como equiparar el sistema jurídico monetario a una economía de mercado o seguir con su número decreciente de producción global de algodón, uno de los males de imposición soviética, y que ha conllevado la desertización progresiva del mar de Aral. Al respecto el comentario uzbeko, convertido en proverbio local, que gloso Rajmatulla Nurimbetov, “si cada persona que habla sobre el Mar de Aral hubiese traído una botella de agua en su visita, el mar estaría ahora lleno”.

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I Foro empresarial de España y Uzbekistán organizado por La SEI y el ICFS – 14 de Junio de 2017